El consentimiento para la prostitución – Consuelo Barea

25 maig

Article 20/04/2011, versió original a Dones en Xarxa

¿LA PROSTITUCIÓN ES VIOLENCIA DE GÉNERO?
¿EL CONSENTIMIENTO A LA VIOLENCIA SUPRIME LA VIOLENCIA?
¿ES UN AUTÉNTICO CONSENTIMIENTO EL DE LAS PERSONAS PROSTITUIDAS?

¿LA PROSTITUCIÓN ES VIOLENCIA DE GÉNERO?
La violencia es inherente al mundo de la prostitución
Si analizamos las violencias reales propias del mundo de la prostitución y de la forma en que ésta se ejerce, nos encontramos en primer lugar con las diversas formas de presión que se aplican a todas las personas prostituidas víctimas de la explotación sexual o de la trata de seres humanos. Estas incluyen violencia física y psicológica, y son especialmente intensas por no tratarse de una actividad banal sino de la explotación del propio cuerpo. Es por ello que la trata y el proxenetismo se castigan severamente como formas inaceptables de atentar contra la integridad física y psíquica de la persona.

La violencia masculina allana el terreno para la introducción en la prostitución La máxima autoridad mundial en prostitución es la psicóloga e investigadora Melissa Farley . En el estudio realizado a 130 mujeres prostituidas de San Francisco, se concluye: 57% habían sido abusadas sexualmente de niñas, con una media de 3 abusadores. La mayoría de ellas afirmaron que el abuso que sufrieron en su infancia influyó en su entrada en la prostitución.

La violencia masculina mantiene a las mujeres en la prostitución
Diversas violencias se vinculan a la actividad de la prostitución. Provienen de los proxenetas, los clientes, o incluso de terceros o de fuerzas del orden. Según Farley: “como adultas en prostitución, 82% han sido maltratadas físicamente, 55% de ellas por puteros; 83% han sido amenazadas con un arma; y 68% han sido violadas mientras ejercían como prostitutas, 45% más de 5 veces, y 46% de las violadas lo han sido por puteros”.

Para considerar una acción o actividad como violencia, ésta tiene que generar graves secuelas y ser considerada como violencia por las personas que la ejecutan.

Vemos que según Farley la prostitución produce graves secuelas:
“68% de las mujeres prostituidas encuestadas cumplían los criterios diagnósticos de Estrés Post Traumático. Esta cifra puede compararse con la de mujeres maltratadas de 43% (Houskamp & Foy, 1991) a 84% (Kemp et al. 1991), y con la de ex-combatientes de Vietnam 50.6 (Weathers et al., 1993), o de la Guerra del Golfo 34.8 (Weathers et al., 1993).” Muchas supervivientes señalan que, para poder sobrellevar la degradación psicológica que provoca la prostitución, desarrollaron una reacción de disociación – un sistema de desvinculación de parte de uno mismo, de “abandonar el cuerpo” o “irse mentalmente a otro lugar”. Este mecanismo es similar en violaciones, maltrato doméstico y tortura.

¿LA PROSTITUCIÓN ES CONSIDERADA COMO UNA FORMA DE VIOLENCIA POR LAS PERSONAS QUE LA EJERCEN?

A pesar de que todo lo dicho y otros muchos argumentos que aquí no han aparecido, hacen difícil considerar la prostitución como una actividad elegida de forma totalmente libre e informada, hay personas que dicen ejercerla libremente.

Se deben considerar primero las razones por las que estas personas dicen entrar en la prostitución. Jean-Michel Carré, en su libro TRABAJADORAS DEL SEXO Y ORGULLOSAS DE SERLO, recoge muchos testimonios que pueden servir de ejemplo:
• Algunas de las personas encuestados mencionan el deseo de no vivir una vida “ordenada y predecible”: “Yo no iba a volver al trabajo, mostrarme gentil con un patron por un pequeño salario al final del mes, la casa, el perro, la caravana y la parejita (niño y niña)”.
• Algunas estudiantes dicen que se prostituyen ocasionalmente porque no tienen dinero, y también “para emanciparse de las normas y valores familiares”, quedando esta actividad muy limitada a algunas citas al mes.
• Algunos jóvenes homosexuales o transexuales ven la prostitución como un medio para realizar su vida sexual.
• Otras personas insisten en que la prostitución les permite alcanzar un nivel de vida que nunca podría alcanzar de otra manera. También hay jóvenes que realizan el acto sexual a cambio de una pequeña suma de dinero o de un objeto de moda, aunque no se encuentren en dificultades financieras.
Pero la situación más frecuente en el libro de Jean-Michel Carré, es la de personas que han “elegido” la prostitución y se han introducido en ella por falta de dinero. Esta motivación aparece en más de la mitad de los casos. “Creo que siempre son problemas económicos los que hacen que la chica salga a la calle”, dice una de ellas.

A veces lo que se percibe en un momento dado como libertad puede, con el tiempo, verse como el resultado de diversas coacciones, e incluso como violencia. Muchas personas prostituidas que en su momento habían reivindicado su actividad, perciben después la extrema violencia que sufrían.

Así lo afirman un grupo de diputados de la Asamblea Nacional Francesa, en el informe La exigencia de la responsabilidad. Terminar con el mito del oficio más viejo del mundo, resultado de seis meses de trabajo, 200 entrevistas con personas relacionadas con la prostitución (policías, jueces, mujeres prostituidas, asociaciones) y varias visitas a distintos países. La experiencia de la delegación que visitó España parece que fue muy instructiva.

Una delegación visitó un bar de lujo en Madrid, que tenía actividad de “puticlub”, es decir prostitución. Encontró a las “azafatas” sonrientes, llenas de confianza en sí mismas, y hablando un Inglés sencillo que no disimulaba del todo las lenguas originales de las mujeres, rumano, búlgaro y portugués brasileño. Esto hacía dudar de su libre elección para realizar esta actividad. La delegación lo tuvo claro al día siguiente cuando habló en la Asociación APRAM con chicas ex-prostituidas que habían sido víctimas de la trata y la explotación sexual. Las chicas, sin maquillaje, parecían diez años más jóvenes que las de la noche anterior. Las lágrimas reemplazaron a las sonrisas y el relato conmovedor de la explotación, al discurso de una prostitución deseada y reivindicada. Así que no hay que dejarse engañar por las apariencias. Ninguna persona prostituida dice que es infeliz o está coaccionada, excepto cuando cesa su actividad.

La violencia que sufren no es percibida como tal en la actividad de la prostitución, el cuerpo se acostumbra. Aumenta su tolerancia al dolor y a la violencia. Es sólo después cuando la persona se hace consciente de las agresiones sufridas.

“Muchas mujeres prostituidas se dan cuenta de que no pueden escapar de la prostitución cuando ya es tarde. Enfermas de mente y de cuerpo, en la miseria económica y social, adictas a drogas, y amenazadas por su “empresario” intentan escapar y no pueden. Hasta entonces han estado repitiendo a todo el mundo que la prostitución es un trabajo tan digno como otro cualquiera y que si quieren lo dejan. Hasta entonces pueden haberse involucrado en campañas pro-legalización de la prostitución y pueden haber salido en los medios reivindicando su estado de “prostituta feliz”.”
El discurso defendido de cara al exterior por las personas prostituidas, no siempre refleja la realidad de su situación. Con el tiempo y en un ámbito de confianza se expresan de otra manera, tal como reflejan los testimonios del informe francés:
• “Muchos me preguntaban por qué lo hacía. Yo les contestaba que era un estilo de vida y ellos así se quedaban tranquilos.” Contestar así le daba buena conciencia a todos los que se beneficiaban del sistema de la prostitución y les evitaba cuestionarse sobre las afirmaciones que ellos presentaban como pruebas: “Ella también disfruta, tiene mucho placer”.
• “¡Si los clientes supieran hasta qué punto los odio o desprecio por comprarnos, aunque les llame querido y les halague!”
• ¿Y qué decir de Baina, que a diario durante siete años, decía a la policía, a los clientes y a las asociaciones, que era totalmente libre para prostituirse, aunque que se encontraba bajo la vigilancia constante de un tercero?
Esto no significa que todas las personas que afirman haber elegido la prostitución libremente tengan un doble discurso. Pero parece que la cantidad real de personas que están libremente en la prostitución es muy limitado.

• Una ex prostituta anciana que no había sido coaccionada para entrar en el mundo de la prostitución, declaró en el informe antes citado: “no creo que se pueda salir indemne o llevar una vida normal y tener relaciones saludables con alguien, cuando la persona se prostituye. ” Le costó mucho dinero y muchos años de terapia estar algo mejor, aún así tenía secuelas importantes.
• Claire Quidet, portavoz del Mouvement du Nid, dijo que tras su larga experiencia con personas prostituidas pensaba que la prostitución siempre es una violencia, aunque a veces se diga lo contrario.
• “La entrada en la prostitución nunca es libre”, así lo explica la socióloga Lilian Mathieu.
• Patrick Hauvuy, director de una institución de acogida y acompañamiento en Niza, dijo que de las 2000 a 2500 mujeres prostituidas que fueron preguntadas, casi ninguno afirmó haber “optado alegremente por esta actividad”.

Es necesario investigar todas las formas de entrada y asentamiento en la prostitución, y las presiones y circunstancias que llevan a ella. De esa manera se visibilizará que muchas de las personas prostituidas aparentemente en libertad, estaban sometidas a miseria, coacciones, amenazas, promesas falsas, etc. Se probará así que las personas que eligen la prostitución con pleno conocimiento de causa de lo que implica, son una mera posibilidad conceptual, o una singularidad sociológica muy poco frecuente.

En algunos debates públicos se tiende a contraponer como dos posturas opuestas pero igualmente respetables, la concepción de la prostitución como libre y como forzada. Sin embargo y aunque no haya cifras oficiales los expertos dicen que las cifras que hay detrás no tienen nada que ver, siendo abrumadoramente mayoritaria la prostitución forzada.
Por tanto, parece correcto afirmar que en general la prostitución es considerada como una forma de violencia por las personas que la ejercen, y cumple así las condiciones para ser considerada violencia. De hecho la primera normativa internacional en este sentido fue el CONVENIO DE NUEVA YORK, PARA LA REPRESIÓN DEL TRÁFICO DE PERSONAS Y DE LA EXPLOTACIÓN DE LA PROSTITUCIÓN AJENA, del 2 de diciembre de 1949. Este Tratado considera que LA PROSTITUCIÓN ES EXPLOTACIÓN SEXUAL, AUNQUE HAYA CONSENTIMIENTO DE LA VÍCTIMA.

El factor género es indiscutible, siendo la práctica mayoría de las personas que ejercen la prostitución, MUJERES, y prácticamente la totalidad de los clientes-prostituidores HOMBRES. La violencia contra las personas prostituidas va dirigida claramente a las mujeres por el hecho de serlo. Farley en el trabajo antes mencionado explica como: “Las mujeres y los transexuales habían experimentado más violencia que los hombres prostituidos con aspecto de hombre.” Podemos por tanto decir que la prostitución es VIOLENCIA DE GÉNERO.

¿EL CONSENTIMIENTO A LA VIOLENCIA SUPRIME LA VIOLENCIA?
La situación de la mujer prostituida se parece mucho a la de una mujer maltratada víctima de violencia de género. Igual que ella generalmente no denuncia, aguanta por miedo, por falta de alternativas laborales reales, por falta de recursos sociales y económicos…

Un motivo añadido para continuar junto al maltratador o al chulo, es la secuela que genera la misma violencia llamada Estrés Post Traumático COMPLEJO. La psiquiatra Herman con esta aportación ha puesto las bases para la consideración diagnóstica oficial en psiquiatría, de las secuelas del trauma interpersonal prolongado y repetido que incapacita a las víctimas para salir de la violencia, al crearse un vínculo traumático con el maltratador o el chulo, que confunden con amor.

A causa del sometimiento a un control totalitario personal del que no se puede escapar durante un tiempo prolongado, se produce una adaptación al control y al maltrato. Algunas de sus características son por ejemplo:

•Ansiedad, conducta sumisa
•Se olvidan los acontecimientos traumáticos más graves, o se minimizan
•Indefensión o parálisis de iniciativa, permanente tristeza, culpa, desesperanza
•Profunda soledad, creencia de que ninguna otra persona puede comprenderla
•Preocupación por que el maltratador sufra algún daño
•Idealización del maltratador, gratitud paradójica hacia él
•Sensación de mantener con él una relación especial (amor). Aceptación de su sistema de creencias o racionalizaciones
•Desconfianza persistente de otras personas, aislamiento
•Fallos repetidos de autoprotección. Revictimización. Búsqueda repetida de un rescatador
•Somatizaciones

Podemos observar que la mayoría de estos criterios se corresponden con la expresión coloquial “Síndrome de Estocolmo”.

Herman explica como el diagnóstico de Estrés Post Traumático (simple, no complejo), es insuficiente para describir el estado de las mujeres prostituidas: “La diagnosis de Estrés Post Traumático requiere un estresor externo, implicando claramente que los síntomas psicológicos resultan de condiciones materiales que oprimen a la mujer. Sin embargo este diagnóstico por sí solo, no articula completamente la extensión del daño psicológico causado por la prostitución. Con el tiempo, la constante violencia de la prostitución, la humillación constante, la indignidad que representa y la misoginia social, provocan cambios en la personalidad”. Explica así la necesidad del concepto diagnóstico Estrés Post Traumático COMPLEJO.

Otros investigadores también concluyen que las secuelas de la prostitución pueden ser muy graves y duraderas:
• “La violencia de los proxenetas no está encaminada únicamente al castigo y control de las mujeres prostituidas sino a convertirlas en algo sin valor e invisible”.
• “El odio y desprecio dirigido a las personas prostituidas acaba internalizándose. El odio a sí mismas y la falta de respeto propio resultantes, son extremadamente duraderos”.

La violencia genera por tanto una indefensión aprendida que incapacita a la víctima para escapar. El mismo sistema perverso de la prostitución transforma a la víctima en una esclava sumisa.

Que la mujer prostituida no deje al chulo o no lo denuncie, no significa que no haya violencia, ni le exime de responsabilidad: “Que algunas mujeres elijan prostituirse y estar con chulos como amantes o maridos, no es más defensa del proxenetismo, que el que algunas mujeres maltratadas por su marido que elijen seguir con él, lo sea del maltrato doméstico.” Kathleen Barry, Coalition Against Trafficking in Women, 1995.

¿Qué no denuncien significa que dan su consentimiento para ser maltratadas? ¿Se deben despenalizar estas violencias porque las víctimas no se van y parecen dar su consentimiento?

Matilde Aragó i Gassiot, Magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, en su ponencia “OPCIÓN ABOLICIONISTAS: UNA SOCIEDAD SIN PROSTITUCIÓN ES POSIBLE”, dentro de una Jornada del Colegio de Abogados de Barcelona. Diciembre 2009 , explica cómo no es posible renunciar a los derechos fundamentales, ni dar el consentimiento para la esclavitud:
“Finalmente, cuando se apela a la “libre elección”, también debemos decir que muchas personas han elegido venir a Europa aunque trabajen como esclavos y no por ello legalizamos su situación. Un ejemplo reciente ha sido el cierre de talleres de chinos ilegales que tenían encerrados a sus “esclavos-trabajadores”. Una respuesta que autorizara este tipo de trabajo, en base a la voluntariedad de los afectados, sería perversa para los derechos humanos de toda la sociedad. Hay que rechazar, pues, la perspectiva de “normalización” de la prostitución de mujeres como si se tratara de una actividad más, que no repercute en una regresión individual y colectiva de los derechos de las mujeres, cuando no es otra cosa que fruto de la violencia de género y la marginación social.”
“De acuerdo con el derecho laboral vigente, aunque no diga nada explícito al respecto el Estatuto de los Trabajadores, no se podría admitir un contrato de trabajo de prostituta.Y el consentimiento de la persona en este sentido sería nulo, ya que así lo dispone la Ley porque no tiene validez legal la renuncia de los derechos de seguridad social y mínimos de derechos laborales, que incluyen la defensa contra el acoso sexual o por razón de sexo (artículo 3-5 ET y 3 LGSS, Loidi y H 3 / 2007, de 22 de marzo, artículo 7).”

Vemos por tanto que el consentimiento a la violencia no suprime la violencia.

Reconocer que la prostitución es una violencia no acabará con la prostitución al igual que la visualización de la violencia en la pareja no ha acabado con ella, pero nombrarla como violencia impedirá que los prostituidores se escuden detrás del consentimiento de la persona prostituida, al igual que actualmente no se permite que los maltratadores se escuden en que su mujer no los deja ni los denuncia.

¿ES UN AUTÉNTICO CONSENTIMIENTO EL DE LAS PERSONAS PROSTITUIDAS?

El principio filosófico de libre disposición del propio cuerpo, por si solo no puede justificar la prostitución. Para que un contrato sea válido el consentimiento ha de ser libre e informado. La persona ha de tener capacidad de consentir, y el consentimiento no ha de tener vicios. Son vicios del consentimiento: la violencia, el dolo o el error. Además la elección debe hacerse en presencia de alternativas reales y posibles, y debe poder ser cambiada en cualquier momento.

No tendría validez un contrato hecho por una persona que carece de capacidad para consentir. Según las normas del Derecho contractual, carecen de capacidad para consentir los menores y los adultos incapacitados. Por eso la ley prohibe la prostitución de menores y de personas con una especial vulnerabilidad.
La prostitución parece iniciarse en la minoría de edad en aquellos países en los que se ha investigado este aspecto.

En el informe antes citado de la Asamblea Nacional Francesa, La exigencia de la responsabilidad. Terminar con el mito del oficio más viejo del mundo, se explica cómo en casi todas las asociaciones francesas contra la prostitución infantil, se piensa que la gran mayoría de personas prostituidas han comenzado esta actividad cuando eran menores, a menudo por primera vez en forma ocasional. Aunque actualmente no hay datos incontestables sobre la edad promedio de entrada en la prostitución los profesionales y asociaciones involucrados en este campo, constatan un número relativamente alto de menores. La asociación Hors La Rue dijo estar en contacto con sesenta niñas prostituidas en París, e indicó que llegan cada año una cuarentena de niños a la Gare du Nord para practicar la prostitución. La asociación la Amicale du Nid realizó un estudio de 106 jóvenes que se encontraban en París entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2009. Al parecer, la mayoría de ellos ha entrado en la prostitución antes de los 18.

La ministra de interior del Reino Unido Fiona MacTaggart, dijo al periódico “The Observer” en Enero del 2006: “no creo que los hombres que usan prostitutas se vean a sí mismos como a abusadores de menores, pero lo son”. “Podrían cambiar las cosas si cambiáramos el punto de vista
de la prostitución de “profesión más antigua” a la forma más común de abuso a menores.” En declaraciones a la BBC la ministra dijo “la mayor parte de prostitutas empiezan de 13 a 14 años.” El Ministerio de Interior estima que en Gran Bretaña trabajan como prostitutas unas 80.000 mujeres, la mitad de las cuales son menores de 25 años.

No sería por tanto una prostitución libre la de todas estas personas que se iniciaron en ella como menores de edad.

LOS VICIOS DEL CONSENTIMIENTO

No hay un consentimiento válido si se ha dado por error, si fue arrancado por violencia, o si fue sorprendido por dolo (fraude). ”
Consentimiento “arrancado por la violencia”
En el derecho civil, la violencia es una causa de nulidad del consentimiento. Esta violencia puede adoptar diversas formas (física, psicológica o económica) y se ejerce contra la persona o su familia.
La violencia física es a menudo utilizada por las redes de la trata y la prostitución para coaccionar a sus víctimas a ejercer ésta. Este consentimiento no tiene ningún valor jurídico, la prostitución no puede considerarse voluntaria. Este caso constituye la parte fundamental y creciente de la prostitución en Francia.
La coacción es una forma de violencia psicológica, que puede ir acompañada o no de violencia física. Muchas personas prostituidas no la identifican como violencia pero lo es. Este es el caso del vudú sufrido por las prostitutas de Nigeria. No se debe olvidar la presión insistente y efectiva que ejercen frecuentemente personas cercanas a las mujeres. El caso más frecuente es el del novio o marido que alienta a su pareja para que ejerza la prostitución, o el de los padres que presionan a sus hijos. Pueden ser personas queridas que de forma insidiosa sugieren repetidamente a la mujer que la prostitución puede ser el camino a una vida mejor, o el fin de una situación económica muy precaria. En ninguno de estos casos se podría considerar la prostitución como una elección libre, el consentimiento está viciado por una u otra forma de violencia.
Consentimiento “sorprendido por el fraude”
El segundo defecto de consentimiento es el dolo (fraude). Se entiende por dolo el engaño organizado por un tercero para inducir el consentimiento.
En el informe francés se dice: “Es común que las personas que llegan a Francia no sean conscientes que se ha previsto su prostitución. En muchos casos se les pueden haber dado falsas esperanzas sobre un empleo.” Lo mismo ocurre en todos los países receptores de personas traficadas.

Consentimiento “dado por error”
El último caso de vicio de consentimiento es el error. No se puede consentir a algo que se desconoce o que se conoce poco. Sin embargo, hay muchos testimonios de personas que, sea cual sea su razón para entrar en la prostitución, se dan cuenta que esta actividad no se corresponde con lo que esperaban. Así, a pesar de que esta entrada es el resultado de una “elección”, todo hace pensar que si ellas hubieran sido plenamente conscientes de las circunstancias en que se llevaría a cabo la actividad, no hubieran hecho esta “elección” .
“Si algunas mujeres son engañadas por el hecho de que van a ejercer la prostitución en París, otras, sin embargo, saben muy bien que se prostituirán, pero están siendo engañadas sobre las condiciones en que se desarrollará esta actividad (la aceptación automática de todos los hombres, la calle, la noche, el invierno, el número de horas de trabajo, el no poder enviar dinero a la familia, etc.), o la cantidad de dinero a que asciende la deuda con los proxenetas (una gran cantidad de mujeres jóvenes explican que están dispuestos a pagar una suma de dinero sin darse cuenta de la importancia de su importe)”, así lo explica Mme.Vanessa Simoni, en el caso de las prostitutas nigerianas que trabajan en París, y Lilian M. Mathieu para las prostitutas inmigrantes en general, en el informe francés.
Las nuevas formas de prostitución como la prostitución de estudiantes y la prostitución a través de Internet, no son una excepción a esta profunda ignorancia e idealización del mundo de la prostitución.
Para que el consentimiento sea libre no basta con que la persona tenga capacidad para consentir, y que no haya vicios del consentimiento, además:
• La elección debe hacerse en presencia de alternativas reales
• La elección debe poder ser cambiada en cualquier momento.

LA EXISTENCIA DE ALTERNATIVAS REALES

Sin alternativas reales, no hay posibilidad de elección libre. Cuando no se puede escapar de la miseria y la marginalidad la entrada en la prostitución es muchas veces la única salida posible. Prostituirse se transforma en una “estrategia de supervivencia”, las alternativas disponibles son muy limitadas o inexistentes. Esto le ocurre a muchos menores y jóvenes vagabundos. Algunas personas viven en tales condiciones de precariedad que se ven obligadas a vender su cuerpo por muy pocos euros para dar de comer a sus hijos, o por una comida. Muchos drogadictos para sufragarse la droga acaban ejerciendo la prostitución.

La socióloga Lilian Mathieu compara la prostitución a la mendicidad en el informe francés antes citado: “Se puede establecer un paralelismo entre la prostitución y la mendicidad. Esta última es una actividad de último recurso, que también requiere habilidades específicas (como promover la compasión de los paseantes…), dentro de una lógica competitiva expuesta a la explotación. Si aceptamos esta comparación, llegamos a la conclusión de que, así como la mendicidad no puede ser reconocida como una profesión como otra cualquiera, la prostitución tampoco”.
Esta expresión de la “elección forzosa”, repetido por muchos personas prostituidas, refleja el hecho de aunque no haya habido un tercero forzando a la prostitución, ésta no es el resultado de una elección libre. Podrían caer en esa categoría todas las personas prostituidas por necesidad económica. Se puede pensar por ejemplo en la emigrante sin papeles que ha de pagar la deuda a los que le pagaron el viaje, o en la madre de familia en cuyo hogar no entra ningún sueldo porque todos están en paro, o en la estudiante que sin estar en una situación de miseria material, tiene como única fuente de ingresos la prostitución ocasional para continuar su carrera… Estas personas tienen un número muy limitado de oportunidades para salir adelante. Las alternativas serían por ejemplo trabajar como sirvienta interna aguantando unas condiciones laborales extremas, o en un taller de confección por lo general bajo duras condiciones de explotación, en ambos casos no ganarían probablemente lo que en la prostitución. Si se trata de una persona inmigrante sin domicilio, ni conocimiento del idioma la única actividad posible puede acabar siendo la prostitución. Estas personas se inician así en ella pensando que sólo lo van a hacer un tiempo, como un sacrificio para convertirse en ciudadanas normales.
Dice la Magistrada Matilde Aragó i Gassiot :

“Estadísticamente está comprobado que la gran mayoría de las mujeres en situación de prostitución provienen de las situaciones más graves de pobreza y marginación social, y muchas veces también de malos tratos físicos o psíquicos. En Europa, como en España, la gran mayoría son extranjeras y han llegado con la ayuda de redes – mafias – de tráfico de personas, ya que no tenían recursos propios. Es difícil saber hasta qué punto están del todo engañadas, presentían o accedían a su destino. Pero el consentimiento prestado en esta situación no tiene ninguna validez.La praxis de los propietarios de prostíbulos de hacer ir a las mujeres a renunciar a sus derechos ante notario no tiene ningún efecto jurídico, ya que los derechos a los que se les hace renunciar, son mayoritariamente derechos humanos (derecho a la sexualidad libre y al uso del propio cuerpo), laborales, o de seguridad social, que según las leyes vigentes son indisponibles y la renuncia es nula de pleno derecho.
En este contexto es difícil hablar de voluntariedad, sin que se pueda negar la evidencia de que hay muy pocas mujeres que sí que han podido escoger este medio de vida. También hay mujeres que eligen casarse por dinero, ser mendigas o lo que sea (…), son opciones de ganarse la vida que hay que respetar, pero no por ello se puede pretender que todas las mujeres en situación de prostitución provienen de la libre elección de profesión, o que plantearse la prostitución como “estrategia de supervivencia” para salir de la pobreza, justifica el consentimiento. Las víctimas de las redes no tienen ninguna estrategia, sino un motivo inmediato que es sobrevivir y los estados democráticos deberían garantizar que la lucha por la subsistencia no tuviera que pasar por la aceptación de la esclavitud, la violencia o la autoinmolación. No se puede ignorar que en el mercado de la prostitución quienes tienen la estrategia son el proxeneta y el traficante, y no la mujer que entra en el circuito, y depende absolutamente del sometimiento a las reglas y condiciones de quienes tienen el poder. Ahora bien, sin alternativas sociales, estas mujeres, a las que hay que respetar y ayudar con recursos efectivos, no pueden combatir por sí solas ni enfrentarse con quién las explota. y no pueden hacer otra cosa que aceptar la situación a la que se las confina a falta de otros recursos. Pero esta situación, de hecho, no se puede considerar como consentida, ya que un presupuesto del consentimiento válido es que haya una mínima libertad de elección.”

LA REVERSIBILIDAD DE LAS ELECCIONES

Para que la prostitución sea una opción libre es necesario que sea reversible en cualquier momento, que la persona prostituida pueda poner fin a su actividad si así lo decide.
En la práctica el entramado de la prostitución se encarga de impedir que las personas prostituidas puedan escapar de ella. Éstas acceden a prostituirse muchas veces con la creencia de que será una actividad transitoria u ocasional, pero hay diversos factores que les impiden dejarla. En primer lugar factores adictivos:
• Al dinero ganado rápidamente que habitúa a un alto nivel de vida. Esto hace que se pierda interés por los estudios.
• A las drogas, y el alcohol, que se consumen muchas veces al principio a instancias de los proxenetas, y acaban siendo necesarios para soportar el ejercicio de esta actividad.
• Al sucedáneo de familia constituido por otras personas prostituidas y el chulo, que proporciona una forma de identidad social y una especie de refugio para personas sin vínculos sociales. A sabiendas de que es una familia tóxica.
En segundo lugar hay factores disuasorios para escapar de la prostitución derivados de las secuelas de esta actividad que hacen débil y vulnerable a la persona prostituida:
• Secuelas físicas: enfermedades venéreas, lesiones, somatizaciones…
• Secuelas psicológicas: depresión, estrés post traumático… Es particularmente grave por la indefensión que genera el estrés post traumático complejo (adaptación al maltrato crónico, con dependencia emocional del chulo que se confunde con amor, negación de la violencia e interiorización de la sumisión).
En tercer lugar existen factores sociales como:
• El estigma social de la prostitución. La persona tiene que irse muy lejos para no ser reconocida.
• La falta de recursos para personas prostituidas que quieren dejar esta actividad. No hay programas públicos suficientes para procurarles una etapa de transición con soportes terapéuticos, laborales, de vivienda, etc.
En cuarto lugar:
•El deterioro propio de la edad, la persona no sabe hacer otra cosa y se ve mayor para empezar a aprender un oficio.
En quinto lugar y en muchos casos:
•Las amenazas de violencia de proxenetas y mafias, hacia las personas prostituidas o sus seres queridos.
•La exigencia de proxenetas y mafias para que se pague la pretendida deuda contraída con ellos por la persona prostituida.

Estos factores y otros posibles, hacen que sea muy difícil en la práctica salir del engranaje de la prostitución, incluso en el caso de que la entrada en ella hubiera sido una elección libre e informada. Vemos pues que para una elección sea libre de verdad no basta con que la persona esté capacitada para consentir, y tenga otras alternativas reales, sino que es necesario que el contrato sea reversible si la persona así lo desea.

Dice Melissa Farley:

“En un estudio realizado sobre 854 personas prostituidas en nueve países, a la pregunta de “¿Cuál es tu principal necesidad?”, la respuesta número uno – dada por un sorprendente 89 % de las encuestadas – fue salir de la prostitución. 95% de 100 mujeres prostituidas en Vancouver dijo que querían dejar la prostitución”.

BIBLIOGRAFÍA:

•Farley, Melissa and Howard Barkan. “PROSTITUTION, VIOLENCE AGAINST WOMEN, AND POST-TRAUMATIC STRESS DISORDER.” Online. Netscape. 5 March. 1999.
http://www.prostitutionresearch.com/ProsViolPosttrauStress.html

•Judith Lewis Herman, “Trauma y Recuperación”, 1992.

•Informe La exigencia de la responsabilidad. Terminar con el mito del oficio más viejo del mundo (RAPPORT D’INFORMATION DÉPOSÉ EN APPLICATION DE L’ARTICLE 145 DU RÈGLEMENT PAR LA COMMISSION DES LOIS CONSTITUTIONNELLES, DE LA LÉGISLATION ET DE L’ADMINISTRATION GÉNÉRALE DE LA RÉPUBLIQUE, EN CONCLUSION DES TRAVAUX D’UNE MISSION D’INFORMATION SUR LA PROSTITUTION EN FRANCE, ET PRÉSENTÉ PAR M. GUY GEOFFROY, DÉPUTÉ. Enregistré à la Présidence de l’Assemblée nationale le 13 avril 2011.)

http://www.assemblee-nationale.fr/13/rap-info/i3334.asp

•Aragó i Gassiot, Matilde, “OPCIÓ ABOLICIONISTA: UNA SOCIETAT SIN PROSTITUCIÓ ES POSSIBLE”

http://lafrontissa.files.wordpress.com/2011/03/opcic3b3-abolicionista-una-societat-sense-prostitucic3b3-c3a9s-possible.pdf

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